Año 2 - Nº 7 - Diciembre 2004


LA POBREZA Y SU IMPORTANCIA PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

por Dardo E. Pellegrino (1)

Palabras claves:

- Pobreza
- Exclusión social
- Globalización
- Derechos Humanos

1. INTRODUCCIÓN:

El propósito de éste artículo es la reflexión sobre ciertos temas, entre otros, la pobreza, la globalización, la exclusión social, los derechos humanos, etc., que considero de gran importancia para comprender, no sólo el mundo en que vivimos, sino también la realidad de nuestro país (Argentina), el contexto social en el que se mueven sus habitantes y que, como profesionales de la salud, no podemos ignorar o, más precisamente, desconocer.

Recuerdo una ocasión en la que un profesor nos decía: "cuando en nuestro país comenzó a aumentar el desempleo de manera estrepitosa, nosotros los psicólogos, en lugar de entender la problemática que traía el paciente como algo relacionado a las políticas económicas y a la crisis que comenzaba a desarrollarse en el país, se trataba de indagar, en ocasiones, cual era el grado de responsabilidad de la persona en la perdida de su empleo", lo que sin lugar a dudas representa un aislamiento del profesional con relación al contexto que comenzaba a desarrollarse. Es por esto ultimo que creo fundamental ponerse en contacto con las diferentes realidades sociales que aquejan a nuestro país, para, a partir de ahí, poder colocarnos frente a las personas que llegan a vernos de una manera más comprometida y no dentro de la burbuja en la cual han vivido y aún viven muchos profesionales de la salud.

2. CONCEPTUALIZACIONES

Las Naciones Unidas definen a la extrema pobreza -definición propuesta por un cura, Josep Wresinski, (citado por Parisí, 2003)- de la siguiente manera: "La precariedad es la ausencia de una o varias seguridades que permiten a las personas y familias el asumir sus responsabilidades elementales y gozar de sus derechos fundamentales. La inseguridad producida por esta precariedad puede ser más o menos extensa y tener consecuencias más o menos graves y definitivas. Conduce frecuentemente a la gran pobreza cuando afecta varios ámbitos de la existencia, tiende a prolongarse en el tiempo haciéndose persistente y obstaculiza gravemente las posibilidades de recobrar los derechos y reasumir las propias responsabilidades en un futuro previsible".

En tanto, se puede definir como pobreza de una manera más sencilla y no por eso menos preocupante, cuando un sueldo, o su falta, no permite a un individuo cubrir las necesidades básicas (comida, vestimenta, combustible, alojamiento, etc.).

Para Ramos Hernández, en la comprensión de los criterios teóricos para la clasificación de los sectores pobres "han prevalecido dos enfoques principalmente: la pobreza absoluta y la pobreza relativa. La pobreza relativa explica que el bienestar de un individuo o familia no depende de su nivel absoluto de consumo o gasto, sino del retraso del bienestar obtenido con relación a otros miembros de la sociedad. Es la situación de insatisfacción de necesidades básicas de acuerdo con el referente social. La pobreza absoluta está compuesta por aquellas personas carentes de acceso a un consumo y a un gasto mínimo establecido para un nivel de desarrollo. En el Informe para el Desarrollo Humano (1997), se añade a dicho concepto la perspectiva de la capacidad, la cual expresa la carencia de ciertas capacidades básicas, ya sean personales y/o impuestas por las instituciones sociales, que permiten a las personas oportunidades de alcanzar niveles mínimos aceptables".

Un concepto que aparece asociado al de pobreza es el de Marginalidad definida como "situación de aislamiento y exclusión de personas o grupos en un sistema social y que no participan, no gozan de los privilegios de los demás miembros de una sociedad. La marginación puede estar asociada a situaciones de pobreza. La marginalidad es una consecuencia estructural que afecta a grupos víctimas de las crisis económicas y sociales" (González, E. E., 2004).

Otro concepto relacionado con el de pobreza es el de exclusión social definida como "una escasez crónica de oportunidades y de acceso a servicios básicos de calidad, a los mercados laborales y de crédito, a condiciones físicas y de infraestructura adecuada, y al sistema de justicia. La exclusión social dificulta el acceso de ciertos individuos a acceder a trabajos formales, vivienda digna, servicios de salud adecuados, educación de calidad, y al sistema de justicia", (Declaración de Misión, 2004).

Las restricciones que existen para poder acceder a determinados bienes y servicios básicos, para tener un nivel de vida mínimo, hace que exista una elevada correlación entre exclusión social y pobreza. Los excluidos son generalmente los más pobres dentro de los pobres.

Algunos ven la exclusión social como la causa de la pobreza, mientras que otros consideran la pobreza como parte de la exclusión social. Las situaciones de empobrecimiento y/o exclusión social tienen en sus bases rasgos de sociedades desiguales.

3. SALUD Y POBREZA

Teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud -OMS- define la salud como el bienestar físico, psíquico y social, la protección de la salud significa la educación y la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la curación de todas las formas de pérdida de salud y la reinserción social de las personas, individual y colectivamente.

Hay quienes consideran que en ciertos casos la enfermedad mental sería la causante de la exclusión social, a partir de situaciones previas de adaptación normal, y en otras situaciones sería previa la exclusión social y el estrés causado por esta el desencadenante final de la enfermedad. Probablemente existan casos de los dos tipos.

Nadie puede poner en duda, desde mi perspectiva, que hay individuos que poseen una mayor predisposición a desarrollar enfermedades mentales, aun cuando sean determinadas circunstancias ambiéntales las que lleven al sujeto a padecer enfermedades mentales o no, o a modificar el curso de la misma o su pronóstico. Por lo que el nivel de desarrollo social, cultural, y económico de una persona es posible que sea de importancia al momento de determinar si la misma (independientemente de su predisposición biológica) quede excluida.

El capitalismo salvaje hace una sobrevaloración de éste determinismo biológico, considerando que cada persona está puesta en un lugar dado de acuerdo con sus características biológicas. Empero la sociedad, no ésta determinada biológicamente. Las personas que poseen un nivel socioeconómico apreciable les permite tener acceso a una mejor y más costosa protección de la salud, a un trabajo estable, a una vivienda propia, etc., tienen muchas menores probabilidades de quedar excluidas socialmente que otras que carecen de recursos (a igualdad de predisposición biológica para la enfermedad mental).

Adriana Osorio remarca que en los sectores pobres "el control de las enfermedades endémicas es altamente problemático debido a las condiciones de vida en que están inmersos, que dificultan la prevención de las mismas y su tratamiento, a pesar de las campañas que se hacen al respecto en los medios masivos de comunicación" y agrega "la Educación para la Salud existe solamente en los casos en que los docentes se hallan comprometidos y consustanciados con esta problemática, pero en la mayoría de los casos no se tiene en cuenta a esta premisa".

"La OMS sostiene que el asesino, el verdugo más eficaz y despiadado y también la causa de mayor sufrimiento en esta tierra, es la miseria. Resulta impresionante comprobar la forma en que se agranda la brecha entre quienes disponen de un buen estado de salud y los pobres, no sólo entre las diferentes regiones y los países, sino también entre las poblaciones de un mismo territorio. Más aún, la lógica perversa que promueve esta espiral de exclusión se proyecta incluso al interior de las poblaciones desfavorecidas, afectando en particular a los niños, a los ancianos y a millones de mujeres" (Parisí, 2003).

Además, y como sostiene Parisí (op. Cit.), la OMS considera a la pobreza como la más cruel de las dolencias. Sosteniendo que es el motivo de que no se vacune a los lactantes, de que las poblaciones no dispongan de agua potable apta para el consumo humano ni de estrategias de saneamiento ambiental adecuado; de que los medicamentos y otros tratamientos adecuados resulten inaccesibles al alcance de los pobres y de que las madres mueran al dar a luz. Es la principal causa de la baja esperanza de vida al nacer y de las discapacidades e invalideces que provoca el hambre, entre otras cosas, por la falta de fósforo en el cerebro".

"Es también una de las grandes responsables de las enfermedades mentales, del estrés, los suicidios, la depresión, la desintegración de la familia y las toxicomanías. La pobreza ejerce una influencia nefasta en todas las etapas de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte. Conspira con las enfermedades más asesinas y más dolorosas para hacer miserable la existencia de todos los que la padecen", (Parisí, op. Cit.).

La se caracteriza por investigar y denunciar la existencia de pobreza en diferentes lugares del mundo, pero sólo llega hasta ahí, no explica cuales son las razones de porque hay tanta pobreza en el mundo, así como tampoco vaticina causas o responsables directos de éste estado en el que se encuentra una parte muy importante de la población mundial.

Comparto la idea de Parisí, con relación a que la OMS sólo se queda en la investigación y la denuncia, pero no avanza en explicar, no sólo en qué factores denigrantes deviene la pobreza, sino, porqué razones existe tanta pobreza expandida por el mundo. Es decir, denuncia las consecuencias, pero no menciona las causas de la pobreza.

Como sostiene Parisí (op. cit.): "Las Naciones Unidas acuden a los lugares donde existen hambrunas enormes llevando bolsas con comida, medicamentos, hospitales de campaña, etc.; en una suerte de postal turística repetida, donde se muestra y expone la ineludible tarea asistencial de esa entidad, para demostrar al mundo su calidad humanitaria; en tanto ella se consagra, tal como vengo sosteniendo, para el mantenimiento de los intereses de los países más desarrollados, a quienes los ubica como los guías de su destino, y -quizás por ello mismo- deja de cumplir, como decíamos, con sus objetivos de buscar el "equilibrio" entre las naciones poderosas y las que no lo son", (Parisí, op. Cit.).

La pobreza puede no solo provocar muertes a causas de hambre y mal nutrición, sino también altos índices de mortalidad infantil, una esperanza de vida menor e incluso conducir al delito en algunos casos, enfermedades mentales, alcoholismo, drogadicción, etc., (Pobreza: Causas y efectos las desigualdades económicas). Como sostiene Rabanal (1989) "el monto de carencias suele afectar la formalidad de la personalidad" y agrega que "la indigencia material se trasmuta en pobreza psíquica, en lacra social, formando personalidades con estructuras yoícas débiles, poco diferenciales, con restricciones en el código lingüístico y en la capacidad de simbolización.

"La pobreza es el mayor determinante individual de mala salud, y se relaciona con elevadas tasas de consumo de sustancias nocivas para la salud alcohol, tabaco, drogas, etc." (Exclusión social y salud, 2003).

LA NUEVA POBREZA

¿Quiénes son esos nuevos pobres? Acá encontramos una franja muy grande de personas que se podrían describir como los nuevos pobres, entre otros, el empleado u obrero que ha perdido su puesto de trabajo, joven para jubilarse, viejo para encontrar otro trabajo; los jóvenes que a los 24 años todavía no ha encontrado un trabajo estable, si es que ha podido trabajar; la joven madre que tiene un hijo pero no tiene vivienda ni empleo ni sabe cómo enfrentarse a su nueva realidad; los refugiados, los emigrantes retornados, etc..

"Nos encontramos ante un deterioro físico y humano que afecta a unos colectivos que nunca habían pensado que podrían encontrarse en el camino hacia la pobreza y la exclusión social, trátese de la pobreza clásica y persistente, trátese de esas nuevas formas de pobreza que emergen y se consolidan en estos momentos: todas forman parte de una mini sociedad (cada vez más amplia) marginal y paralela, que anidan en su seno situaciones de extrema precariedad (exclusión social, hambre física, desviación, delincuencia...)" (García Nieto, J.).

Ahora bien, muchos se plantean si es adecuada la diferenciación entre la pobreza tradicional, esa que siempre existió, que tiene en nuestro país antigua data y la nueva pobreza, consecuencia de las políticas llevadas a cabo durante los últimos.

"El altísimo desempleo, la disminución del salario real y la regresividad en la distribución del ingreso indujeron niveles nunca antes conocidos de pobreza crítica: el numero de personas por debajo de la línea de la pobreza (población cuyos ingresos no alcanzan a comprar una canasta de bienes y servicios básicos de costo mínimo) paso del 21.5 % en 1991, al 28.9 % en 2000; el volumen de indigentes (aquellos cuyos ingresos no alcanzan siquiera a cubrir los gastos de alimentación) salto de 3% a 7.7 % en igual lapso. Al comenzar el modelo aperturista, a mediados de la década del '70, el volumen de pobres a penas superaba el 5 % de la población. En 2002, después de la aguda devaluación que indujo la salida de la convertibilidad, el porcentaje de personas por debajo de la línea de la pobreza alcanzaba al 54.3%. La llamada "brecha de la pobreza" representa la diferencia entre el costo de la canasta básica de consumo familiar y total de ingresos familiares, en porcentaje del valor de la primera. Es decir, la brecha de la pobreza expresa que porcentaje del costo de la canasta no alcanza a cubrir el ingreso familiar. Este indicador era igual a 31.7% en 1991, 42% en 2000 y 49.7% en 2002", (Torrado, S., 2004).

"Se está de acuerdo en la naturaleza relativa de la pobreza (relatividad en el tiempo y en el espacio). Es decir, una persona puede ser considerada pobre en estos momentos de la historia y tal vez no lo sería en épocas anteriores, cuando el nivel de vida de una sociedad dada era notablemente inferior al actual. Y una persona considerada pobre en Europa puede que no lo fuese en el contexto de una de las zonas menos desarrolladas de la tierra" (GARCÍA NIETO, J.).

La pobreza es multidimensional, influyen una gran cantidad de variables, empero no es lo mismo el hecho de la pobreza persistente, que la pobreza creada por determinadas políticas estatales que llevan a expulsar cada vez más gente a la calle (como fue la política llevada a cabo por el menemismo durante su década en el poder). Es más, la persona pobre, tal como ha sido entendida tradicionalmente, acumula una serie de desventajas: vivienda desprovista de todo tipo de comodidades, con características insalubridad e inhabitabilidad, salud deficiente, analfabetismo, debilidad social, dependencia asistencial, marginación social y cultural, etc. "Existen también mecanismos a través de los cuales se instala, como algo permanente, la interdependencia de cada una de las situaciones de precariedad, que causa, en definitiva, de su misma reproducción: el llamado círculo vicioso de la pobreza" (GARCÍA NIETO, J.)

Renes, (1987) plantea que muchas veces podemos observar como la pobreza se reproduce a si misma. Frente a una acumulación de precariedades las personas se percatan de su condición y reaccionan con agresividad desequilibrios afectivos, despreocupaciones y malos tratos, especialmente con mujeres, niños. Así muchos buscan una salida en el alcohol, en las drogas, en el abandono de la familia. Así, los hijos conforman una personalidad fuertemente determinada por la situación que han "mamado" de chico en su casa; Lo que hace que muchas veces busquen soluciones fuera de su casa, cayendo en la mendicidad, la explotación por parte de adultos, en los casos más afortunados, mientras que otros se refugian en las drogas, alcohol e incluso en el delito como una forma de escapar de la vida que llevan. Esto provoca fracaso, inasistencia y abandono posterior de la escolaridad que, sumado a las formas de escape, expuestas líneas arriba, lo lleva a que reinicie y repita, en muchos casos, la situación por la que atravesaron sus padres retroalimentando el espiral de pobreza y exclusión social.

Así, el círculo vicioso de la pobreza se cierra y cada vez hay menos posibilidades de romperlo. La interdependencia de los factores causantes de esta situación se acumulan y necesariamente se transmiten de una generación a otra. El futuro se les presenta fatalmente similar a lo que están experimentando. Imposible cualquier proyecto de formación personal que les facilitaría salirse de la marginación y precariedad que han mamado desde la infancia.

Los nuevos pobres, las nuevas formas de pobreza son los términos para designar a las diversas formas de precariedad surgidas, fundamentalmente, a raíz del paro masivo que se producido durante los últimos años en nuestro país.

Siguiendo a Minijin y Kessler (1995), ellos plantean la existencia de "tres categorías de pobres: pobres estructurales, es decir, aquellos que nunca conocieron otra cosa que pobreza; nuevos pobres de los dos tipos, es decir, los hoy rigurosamente pobres y antes no y los empobrecidos -quienes cayeron pero sin perder el acceso a los bienes y servicios básicos-, presentan puntos en común y profundas diferencias. Se emparentan en que todos ellos resultaron "perdedores" en la Argentina de las últimas décadas; Todos ellos han debido resignar "algo"; en algunos casos, cosas vitales; en otros cosas accesorias, pero todos han perdido. Algunas de las pérdidas corresponden a los bienes y servicios a que cada familia o individuo había logrado acceder en el pasado por su propia cuenta. Otras pérdidas, en cambio, se refiere a servicios que el Estado brindaba a toda la comunidad a través de la escuela, el hospital o los servicios públicos y que hoy han desaparecido, se han encarecido al privatizarse o simplemente su calidad se ha deteriorado.

Además éstos autores agregan que "si bien todos perdieron, hay profundas diferencias en el tipo de vida pobre o empobrecida que van llevando. La heterogeneidad es el rasgo centradle la nueva pobreza. La heterogeneidad actual se origina en que no es solo el ingreso actual lo que define las condiciones de vida de los nuevos pobres; también entran en juego factores de tipo económico, cultural y social vinculados con el pasado de cada uno, con su vida de no pobres. Una diversidad de recursos, distintos del capital económico ya esfumados se transformaran en sus herramientas principales una vez en la pobreza (Minujin y Kessler, op. Cit.)

En este punto me parece interesante hacer la siguiente observación: "Durante los diez últimos años "desapareció" -literalmente- el concepto de "canasta familiar" -manera en que comúnmente se denominaba a la canasta básica de bienes y servicios- del lenguaje tanto cotidiano, como de los discursos políticos y del lenguaje comunicacional de los medios masivos de comunicación. Fueron los sindicalistas quienes nos familiarizaron con ese concepto, básicamente por que uno de los pilares de sus luchas era que los trabajadores pudieran, con sus salarios, alcanzar a adquirir la canasta familiar. El cambio producido dentro del sindicalismo argentino durante la aplicación de la política económica neoliberal, durante el gobierno de Menem, llevó a que los sindicatos dejaran de "luchar" -especialmente los dirigentes sindicales que prefirieron defender sus intereses espurios y no el de los trabajadores- por la canasta familiar. Su falta de protección y las actuales dificultades estructurales macroeconómicas para alcanzar, por parte de los trabajadores, el objetivo de la canasta familiar, hicieron que el concepto dejara de estar presente en nuestro lenguaje, conllevando, como consecuencia de esto, a la "no lucha" por ese derecho. Vale decir, desapareció el concepto, por lo que desapareció el derecho. Por otra parte, se ha vuelto tan difícil para el común de la gente la posibilidad de alcanzar, a través de sus ingresos, la canasta básica de bienes y servicios, que con esto se ha contribuido a que el término vaya perdiendo su valor en el imaginario social" (Parisí, op. cit.).

Minujin y Kessler (op. cit.) consideran que la nueva pobreza es una miseria difusa, dispersa en las grandes ciudades. Así, los viejos pobres viven en barrios y reconocidos por todos, los nuevos pobres no. Casi cualquier barrio, edificio de clase media puede albergarlos. Es una pobreza privada de puertas adentro. Esta dispersión y la desorientación que produce transforman a la nueva pobreza en una pobreza casi invisible.

El gran ausente en el escenario de la nueva pobreza es el Estado. Esto es lo que Eduardo Bustelo (1991) llamó el "Estado de malestar" es que abandonó a los ciudadanos justamente cuando más necesitaban de él. Sí en la última década tantos cientos de miles de habitante de nuestro país no pudieron evitar su ingreso en el territorio de la pobreza, se debió no sólo al tipo de políticas de estabilización y ajuste llevadas a cabo, sino también a la inexistencia de políticas públicas preventivas a las que se pueda recurrir antes de verse arrojado a la pobreza y exclusión(Minujin y Kessler, op. Cit.).

"Los nuevos pobres pertenecen a la clase media argentina que se vio mancillada y atropellada por la aplicación de políticas económicas liberales, como son el achicamiento de un Estado poderoso, aumento en su déficit fiscal interno, crecimiento desmedido de la deuda externa, falta de financiamiento de los sistemas estatales -salud, educación, vivienda, justicia, seguridad, etc.-, pérdida del control del Estado sobre la empresas privadas, privatizaciones violadoras de los principales servicios que debe ineludiblemente debe atender el Estado, todo esto con el consiguiente despido masivo de personal, falta de riqueza del Estado y enriquecimiento feroz de los inversores, ya sean internos como externos. Mientras más crece la pobreza, más se enriquecen los ricos en la Argentina. La ecuación histórica es la misma: a mayor concentración de poder económico de unos pocos, mayor aumento y distribución de la pobreza en la población" (Parisí, op. cit.).

Es decir, los nuevos pobres aparecieron básicamente en los últimos 10 años, en nuestro país, que se diferencian de los pobres tradicionales, ya que en muchos casos los nuevos pobres, son personas con cierto nivel de formación, pero que esto no le alcanzo para poder afrontar de una manera adecuada las crisis que ha venido soportando nuestro país, sin referirnos únicamente a las crisis económicas, como se pueden considerar las ocurridas durante la última etapa de gobierno de Alfonsín, o durante la presidencia de De la Rúa, sino que durante los diez años menemistas, donde el gobierno pregonaba la estabilidad, la convertibilidad, entre otras cosas, fue en ésta etapa donde, estadísticamente más creció la pobreza, aún cuando pareciera que en los últimos 4 o 5 años a alcanzado más dimensión pública.

GLOBALIZACIÓN Y POBREZA

La Globalización se refiere a la creciente interdependencia entre los países, tal como se refleja en los crecientes flujos internacionales de bienes, servicios, capitales y conocimientos. A escala nacional, la globalización se refiere a la magnitud de las relaciones entre la economía de una nación y el resto del planeta (González, op. cit.).

La globalización está relacionada con la dependencia, que es la subordinación económica que sufren los países subdesarrollados respecto a los industrializados.

Desde hace un tiempo muchos autores comenzaron a reflexionar acerca de la paradoja del mundo en el que vivimos. Mientras que cada vez hay más recursos de todo tipo para generar un desarrollo que beneficie a todos, empero crece la pobreza y la desigualdad en todo el planeta.

La globalización como el paradigma de nuestro mundo actual, implica la utilización de políticas que cada vez deja a más personas excluidas sistema, como lo demuestran las estadísticas con relación al aumento de la delincuencia, la violencia y la pobreza.

La gran concentración de capitales a que a llevado la globalización ha provocado que se abra una brecha cada vez mayor entre los pobres y los ricos, lo que ha estimulado el aumento de la cantidad de indigentes y disminuya la cantidad de los que más tienen.

Como lo plantea Formanchuk (2000) "la globalización se ha convertido en la nueva palabrita mágica con la que se pretende espantar a los fantasmas de la crítica. Y la ortodoxia liberal se debate entre lavarse las manos frente a la miseria o sorprenderse".

Además Formanchuk (op. cit.) reflexiona con relación a los que intentan legitimar el sistema y dice: "Luego de escucharlos flota la sensación de que la pobreza, el hambre, y el desempleo, han dejado de ser males a combatir para convertirse en el justo castigo que deben pagar los ineficientes. Males, entonces, que dejan de ser una responsabilidad para el sistema y se convierten en una responsabilidad individual, donde el latiguillo subjetivista del por algo será (alguna vez utilizado en la Argentina para justificar hasta el terrorismo de Estado y sus "desapariciones") recobra vida: por algo será pobre".

como se puede observar en el mundo en que vivimos, "globalizado y globalizados", aparece la idea de del individuo autosuficiente, sin embargo, la globalización se ha convertido en el nuevo consuelo de los tontos y en la excusa de los vivos: ¿Por qué se quejan del desempleo? ¿Acaso no ven que hay desempleados en todo el mundo?

Resulta llamativo, o tal vez no tanto, sino que tiene que ver con nuestra propia hipocresía (Rodríguez Kauth, 1993), como pareciera estar de moda asombrarse de las estadísticas que aparecen con relación a la pobreza, la indigencia, la exclusión, etc., como mucha gente ante las mismas aparenta preocuparse cuando se entera que en la Argentina hay niños que no comen todos los días y hasta hay sujetos que tienen la caradurez de morirse de hambre en lo que alguna vez fue el granero del mundo o tal vez nos quisieron hacer creer que lo era.

Otra paradoja del mundo en que vivimos es que mientras en el primer mundo los problemas económicos son la mala distribución de la riqueza, las bolsas de pobreza, la inmigración, la marginalidad, etc., en el tercer mundo los problemas son mucho más básicos y casi toda la problemática gira entorno a la subsistencia de la población.

DERCHOS HUMANOS Y POBREZA

Las personas que viven en la pobreza generalmente describen su condición como un círculo vicioso, ya que se enfrentan con una amplia gama de necesidades difíciles de superar. El no poder satisfacer la necesidades básicas hace imposible disfrutar de los derechos humanos fundamentales especificados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tales como el derecho a la vivienda, a un nivel de vida adecuado, a la educación, a la salud, al trabajo, a la vida y a participar en la vida social cultural, civil y política, entre otros.

"Todas las personas tienen necesidades, esto es algo que nadie puede poner en duda, empero la diferencia está en la manera en cada uno trata de satisfacerlas, así como de las posibilidades con que se cuenta. Un fenómeno que se da actualmente, de manera estrepitosa, es el manejo de las necesidades de las personas, básicamente, de aquellas que menos tienen, por parte de los que tienen poder político. Ésta situación típica de control de la necesidad es el denominado "clientelismo político", esto es, la involuntaria participación y colaboración con una fuerza política a cambio de la cobertura de una necesidad. Estas necesidades no están relacionadas sólo con lo económico, sin embargo, lo económico es un elemento central a tener presente a la hora de cubrir las mismas", (Pellegrino, 2004). es de remarcar lo que implica el clientelismo político, al menos en nuestro país (Argentina), para aquellos que menos tienen, ya que la manipulación de las necesidades indudablemente afecta la dignidad de las personas que es un derechos reconocido por la declaración universal de los derechos humanos.

La pobreza implica la negación los derecho humanos como un todo. Se lo puede observar en los principios en que se funda la declaración universal de los derechos humanos de interdependencia e indivisibilidad.

Para Parisí (op. cit.) "las personas que se encuentran en una situación de extrema pobreza, se puede hallar que no se les respeta alguno de los derechos humanos enunciados en la Declaración Universal. No es posible hablar de libertad, de justicia ni de democracia, cuando una persona no puede vivir dignamente, en términos de lo que se ha definido -desde la Organización Mundial de la Salud- como "calidad de vida". Cuando las personas no son merecedoras de que se les respete un derecho, no se puede esperar que se le respeten los otros, ya que los derechos son indivisibles: todos están interrelacionados con la dignidad humana. Y sobre este concepto no podemos abrir discusión alguna, ya que la dignidad humana es un concepto categórico y valorativo indivisible, que ya está presente en la Declaración Universal. No existe la posibilidad de cuantificar en mayor o menor grado a la dignidad. En la realidad palpable cotidianamente, los pobres adolecen de la protección de los derechos humanos. Representan a una clase social abandonada por la humanidad, de la que no ha recibido la sensibilidad necesaria que pueda articularse en conductas que tiendan a revertir aquellas infrahumanas condiciones de vida".

LA POBREZA EN DATOS

La pobreza no conoce fronteras geográficas, se esparce por todos los continentes y está presente tanto en países industrializados como en países en desarrollo, aunque en diferentes grados. Causa niveles inadecuados de vida, salud precaria, hambre, viviendas insalubres, falta de vivienda, desempleo, exclusión social y analfabetismo. Trunca la vida de 1,500 millones de personas, número que se incrementa en por lo menos 25 millones al año. La mayoría son mujeres, niños y ancianos. La pobre afecta mundialmente a un tercio de la población, alrededor de 2000 millones de pobres hay en el mundo.

La pobreza afecta a más de la mitad de la población del país, ya que hay 18,5 millones de personas que no tienen ingresos suficientes para satisfacer un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias (salud, educación, vivienda) consideradas esenciales.

De los 18,5 millones de pobres, 8,7 millones se encuentran en una situación de indigencia, es decir, que no pueden cubrir los gastos de la canasta básica de alimentos. Según los datos oficiales, cuatro de cada seis menores de 14 años son pobres.

En el contexto de la actual recesión, los datos reflejan que la pobreza se incrementa al mismo ritmo que la suba de precios que encarece la canasta básica de consumo alimentario. Un dato dramático es que cuatro de cada seis menores de 14 años son pobres.

La región del noreste argentino es la más afectada por la pobreza donde alcanza al 69,8 por ciento de la población, y el 59,4 por ciento de los hogares, mientras que el 38,8 por ciento de las personas de esa zona es indigente, lo que representa el 30,7 por ciento de las viviendas.

Le siguieron en el ranking: la región cuyana donde el 54,9 por ciento de la población es pobre, y el 24,7 por ciento de las personas es indigente; en la zona pampeana alcanza a 52,7 por ciento y 25,1 por ciento respectivamente; y en la Patagonia la pobreza afectó al 39,1 por ciento de los habitantes, y la indigencia al 15,4 por ciento.

CONCLUSIONES

La Argentina en la que vivimos no es, seguramente la que nuestros abuelos imaginaron para sus hijos e incluso para sus nietos, actualmente la crisis en que vivimos no es consecuencia de una catástrofe natural, sino que tiene causas claras y responsables reconocidos, es decir, políticas económicas que benefician solo a determinados sectores y excluyen del proceso de crecimiento a la gran mayoría de la población, y políticos ineficientes y corruptos podrían considerarse algunas de las causas y responsables de la situación por la que está atravesando nuestro país.

Además, los sucesivos procesos de ajuste y estabilización, dentro del marco de la globalización han llevado a un aumento cualitativo y cuantitativo de la pobreza, con consecuencias lógicas en lo económico, político, social e incluso ambiental.

Por esto considero fundamental que los profesionales de la salud tomen conocimientos de las realidades que atraviesa nuestro país, para que su trabajo logre una mayor inserción social.


Lic. En Psicología


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